LA NUEVA MUSA

LA NUEVA MUSA

 

Asistimos a una nueva revolución, y esta se llama de consciencia. Los individuos, dirigidos en su pensamiento durante miles de años en su mayoría, por varias instituciones que creaban la moral, como una costumbre digna de ser imitada, y los credos férreamente estructurados están dando paso a la autoconsciencia, por unos caminos y por otros, ya son muchos, los que son críticos con la forma convencional de vida, y sobre todo de ver el mundo, y van surgiendo nuevos paradigmas que prometen una vida mejor, o una experiencia de la vida más saludable desde un punto de vista físico, psíquico y espiritual.

 

 La creencia en que importa más como se mire, y como se interprete la realidad, y unos valores que lleven a la solidez personal,  van poco a poco imperando  de una manera notable, y ya no es por miedo al castigo, más o menos eterno, sino para la necesidad de salud emocional. El ser humano no solo vive de alimento y bebida, ni incluso de afectos, necesita dar un norte coherente a su vida con sus talentos y realizar su potencial para sentirse en plenitud. Pero sobre todo debe madurar, debe saber aceptar y debe saber luchar, y parafrasendo a Carl G. Jung “la felicidad será en gran medida el hacer lo que debo y se hacer alegremente”. Existe también un deseo de complementariedad, de encontrar  a una o a varias personas afines con las que compartir el camino de una forma autentica y veraz, en la que fluya la creatividad y no se produzcan posturas estereotipadas por querer ser “políticamente correctos”, pero en las que uno se traiciona a si mismo.  La vida en sociedad, el asumir nuevos retos y responsabilidades, el vivir desde el corazón, exige valentía y es un trabajo en el que uno se puede sentir satisfecho de sus éxitos, pero también aprender mucho de sus fracasos. Lo contrario es el borreguismo sin criterio propio, que antes o después lleva a la crisis existencial ya que el vacío ha sustituido a todo eso con lo que queríamos llenar nuestros huecos personales. Para todo, el elemento fundamental es la consciencia. Hoy se habla de vida consciente como el resultado y el método de la liberación de lo que no es de uno ni uno es de esto o de lo otro.

 

Las estructuras humanas están en crisis, la pareja,  la familia, el estado tal y como lo conocemos, y todas las organizaciones sociales y económicas. Se busca la felicidad, pero la felicidad es como la cola de un gato, que si el gato está en lo que está y mira cómo tiene que mirar, le sigue a todas partes. Ya no es tener, ni parecer, ni padecer, es sobre todo ser fiel a uno mismo, sabiendo que el equilibrio interior va a venir más del conocimiento que de la economía, y la necesidad de un pensamiento positivo lucido y espiritual que nos recuerde que eso que es el ser humano es algo de más entidad que una transitoria mente y un conjunto de células realizando un trabajo de supervivencia. Y la prueba de que esto es verdad la tenemos en el amor, en la fe, en la solidaridad y en todas las fuerzas generosas que habitan en nuestro interior y que nos llevan a dar incluso de lo que tenemos poco.  El ser humano puede recuperar la dignidad en su propia casa sin que nada aparentemente cambie, salvo la concepción de sí mismo y de los demás como portadores de una llama eterna.

 

 

 

Gonzalo Rodriguez-Fraile ha sido un empresario de éxito, que ahora preside la Fundación para el Desarrollo de la Consciencia impartiendo ponencias y conferencias, y desarrollando actividades formativas a través de la Cátedra de la Consciencia de la Facultad de C. Económicas de la Universidad de Granada. Nos habla de los caminos para el desarrollo humano. www.desarrolloconsciencia.org

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